lunes 8 de diciembre de 2008

Biocombustibles y Planificación Urbana



Los Biocombustibles Al Frente: El Mundo Sigue Ignorando La Planificación Urbana
Carlos Rymer
Columbia University



Contacto: carlos.rymer@gmail.com, 551-556-0189
http://www.linkedin.com/in/carlosrymer



En los últimos tres años, el mundo ha experimentado un aumento de hasta 150% en el precio del petróleo. A la misma vez, los conocimientos científicos sobre el cambio climático han incrementado rápidamente, llevando a los científicos a concluir que debemos actuar agresivamente y con rapidez para eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero.




Ante la realidad del alto precio del petróleo, que sirve como base fundamental para desarrollo mundial, y el cambio climático como un gran riesgo para el presente y el futuro de la humanidad, muchos países han comenzado a tomar alternativas energéticas seriamente para reducir los impactos económicos del alza de los precios del petróleo, y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En el área del transporte, las alternativas que hoy tienen mucha atención son los biocombustibles.



Los biocombustibles son aquellos que provienen de materia vegetal, tales como el biodiesel y el etanol. La mayoría del biodiesel producido en el mundo se procesa y se consume en Europa, donde han utilizado una parte significativa de la producción agrícola en la producción de biodiesel. Europa también importa biodiesel de Indonesia y Malasia, países donde existen extensas plantaciones de palma aceitera.



En Brasil, el líder mundial en la producción de etanol, se ha producido etanol desde hace tres décadas, cuando el primer embargo petrolero mundial llevó al gobierno Brasileño a tomar medidas para reducir las importaciones petroleras.



Brasil desarrolló su industria productora de etanol a partir de la caña de azúcar, la cual reduce las emisiones de gases de efecto de invernadero por alrededor de 40%, cuando hecho sosteniblemente. Los Estados Unidos también se ha convertido en un líder mundial en la producción de etanol con un incentivo de U.S. $0.50 por galón producido domésticamente y una tarifa de igual valor a cualquier importación de etanol.



En el caso de los Estados Unidos, casi todo el etanol se está produciendo a partir del maíz, ya que ese país es líder en la producción de este grano. Las consecuencias del uso de la producción agrícola para los biocombustibles ya están teniendo efectos graves. Los incentivos a la producción de etanol en los Estados Unidos están contribuyendo al alza de los precios de la comida mundialmente, poniendo en riesgo de la pobreza a 100 millones de personas.



Los negocios agrícolas en los Estados Unidos están convirtiendo terrenos que se utilizaban para cultivar soya, trigo, y otros granos importantes para cultivar maíz. Además, esto está contribuyendo al corte de los bosques tropicales en Asia y Sur América, y la contaminación y degradación de los suelos y las aguas en muchos de estos lugares, por el incremento del uso de fertilizantes.



En el caso de los Estados Unidos, existe una controversia porque no se sabe conclusivamente si la balanza energética del etanol derivado del maíz es positiva. Mientras algunos creen que lo es, otros dicen que el cultivo intensivo del maíz cause que la balanza sea negativa. Otros critican los subsidios al etanol a partir del maíz porque ya existe un mandato que obliga a los productores de combustibles a incrementar la producción de etanol en la siguiente década. El mandato se suma a los subsidios para incentivar el consumo de la gasolina derivada del petróleo, ya que el precio del etanol estará por encima de la gasolina por el valor del subsidio de acuerdo al modelo de la oferta y la demanda.



Con todas las críticas válidas ya expuestas, ahora los gobiernos y los sectores privados quieren solucionar los errores cometidos con medidas inconclusas, entre estas el uso del etanol a partir de la celulosa y la producción masiva de vehículos híbridos eléctricos. Mirando hacia el pasado, podemos ver que la primera causa del alza del precio del petróleo y el gran incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero, se debe a la falta de planificación urbana.



En los Estados Unidos, las políticas han puesto incentivos al desplazamiento urbano-rural, mediante altos impuestos a las propiedades urbanas y la oferta de préstamos con bajo interés para viviendas y vehículos por medio de los bancos. A esto se le suma la falta de fondos para diseñar las urbes para satisfacer las necesidades sociales, físicas, y psicológicas de la ciudadanía y financiar proyectos de transporte público urbano y residencias que promuevan alta densidad urbana.



Tales políticas han sido replicadas alrededor del mundo, especialmente en los países en desarrollo, donde existe poca planificación urbana para la creación de áreas verdes, centros sociales, programas de entretenimiento y de colaboración comunitaria, y proyectos de transporte público y agricultura urbana.



Son pocas las ciudades que hoy enfatizan la calidad de vida urbana sobre la disponibilidad de espacio para los vehículos personales. Las políticas de incentivos al desplazamiento urbano y a las compras de vehículos personales han causado el deterioro de las urbes, la ineficiencia en el transporte urbano, parte del alza del precio del petróleo, pérdidas económicas extraordinarias en tiempo libre, daños a la salud, congestión y contaminación urbana, y el incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero.



Es claro que el mundo tiene una baja disponibilidad de líderes que piensen sistemáticamente y que estén más vinculados con los deseos de la ciudadanía, la juventud, y el futuro, que con los intereses privados. Mientras estas políticas sigan, el mundo seguirá en camino hacia el deterioro de la calidad de vida humana, ya que la mayoría de las personas en todos los países se están moviendo hacia las urbes y los suburbios.

Los biocombustibles tienen la atención mundial de líderes políticos y de los sectores privados. Pero lamentablemente no es posible lograr el desarrollo sostenible que en realidad mejore la calidad de vida en el sentido socioeconómico y ambiental si los biocombustibles y las otras soluciones se tratan como alternativas a un modelo de organización que ignore la planificación urbana y simplemente promueva la continuación de lo mismo.


Referencias




Dale, Bruce E. and Kim, Seungdo. 2002. Allocation Procedure in Ethanol Production System from Corn Grain. International Journal of Life-Cycle Assessments.
IPCC. 2007. Climate Change 2007: The Synthesis Report. UNFCCC.
Pimentel, David. 2003. Ethanol Fuels: Energy Balance, Economics, and Environmental Impacts are Negative. Natural Resources Research, Vol. 12, No. 2.
Rymer, Carlos. 2008. Cellulosic, Plug-In Hybrids Are Biofuel Solutions? Think Again! It’s Getting Hot In Here. Disponible en: http://itsgettinghotinhere.org/2008/05/09/cellulosic-plug-in-hybrids-are-biofuel-solutions-think-again/.