Por Jorge Vinicio Murillo
Aquiles Rojas es un pequeño agricultor de la comunidad de Guácimo, en Costa Rica. Cultiva maíz y frijoles en su pequeña parcela, pero no tiene recursos para comprar fertilizantes, sus herramientas más sofisticadas son una pala y un azadón y la mitad de sus cosechas se pierden cada año por problemas de drenaje en el terreno e inundaciones del Río Parismina. “Aunque quiero producir más, en estas condiciones es muy difícil” comentaba recientemente el agricultor “A nosotros nos tienen olvidados”. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, esto podría cambiar. El precio de los alimentos ha aumentado vertiginosamente en los últimos años y ante este aumento los países centroamericanos analizan estrategias para fortalecer su producción agrícola y así depender menos de la importación de alimentos básicos.
El aumento en los precios de los alimentos acrecienta el riesgo de un incremento en los niveles de pobreza en Centroamérica. Los commodities agrícolas a nivel mundial aumentaron sus precios en el 2007 de forma pronunciada pero el aumento ha sido mayor durante el 2008. De junio del 2007 a junio del 2008 el índice de precios de alimentos de la FAO aumentó un 44% y esa entidad pronostica que durante los próximos años los precios de los alimentos a nivel mundial se mantendrán en niveles superiores a los observados entre 1985 y el 2007 (1% a 51%, dependiendo del producto).
De acuerdo a un estudio de la CEPAL, un aumento simulado del 15% en el promedio de los precios de los alimentos en el 2008 (ceteris paribus) ocasionaría un incremento de 1.1 millones del total de personas pobres y de 2 millones de personas con pobreza extrema en el Istmo centroamericano. Por otra parte, el 20% más pobre de la población centroamericana dedica el 58% de su consumo total a la compra de alimentos, por lo que también se produciría un aumento de la desigualdad de los ingresos debido a que las personas pobres tienen poca capacidad para absorber los efectos de los precios y dedican la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos básicos para su supervivencia.
Esta crisis de los alimentos ha provocado que se replanteen las estrategias de desarrollo económico de los países centroamericanos. Durante muchos años algunos economistas liberales han disuadido a los países pobres de la idea de invertir demasiado en agricultura, que ha sido vista más como un problema que como una solución en la lucha contra la pobreza. Estos expertos creen que la razón de la pobreza de miles de millones de personas está relacionada con que estas personas estén atadas a la agricultura de subsistencia. Hoy, el incremento en la productividad agrícola de estas naciones pobres es vista cada vez más como una vía al mediano y largo plazo para mitigar el efecto de este problema y así evitar que la región retroceda en el campo de la pobreza. La capacidad de respuesta que el sector agropecuario tenga ante esta crisis de alimentos será trascendental en los países de Centroamérica. Este sector constituye uno de los principales motores de la economía regional ya que representa el 21% del PIB y el 36% de las exportaciones, además de gran parte del empleo de estos países.
Los países centroamericanos deben realizar inversiones en investigación, educación e infraestructura rural, servicios para la agricultura y en la creación de mercados eficientes y accesibles para los pequeños productores. Los programas gubernamentales ya comienzan a dirigirse al apoyo de los agricultores locales. Un ejemplo de esto es el Plan Nacional de Alimentos del gobierno de Costa Rica, el cual busca impulsar la agricultura nacional incentivando la producción de granos básicos. A nivel centroamericano recientemente se acordaron nuevas iniciativas para hacer frente al problema, tal es el caso del Plan de Emergencia para Incrementar la Producción y Productividad de granos básicos en Centroamérica, respaldado en la XXXII reunión ordinaria de jefes de estado y de gobierno de los países del Sistema de Integración Centroamericano (SICA). Este plan busca contribuir al autoabastecimiento regional, reducir la dependencia de las importaciones y permitir a la población más pobre de la región el acceso a los alimentos.
Pequeños productores como Aquiles comienzan ahora a ser vistos con otro prisma en las economías de los países centroamericanos. Requieren oportunidades y condiciones que les permitan ser más productivos y que a la vez aseguren el abastecimiento de alimentos a precios accesibles. El logro de este objetivo tendrá un importante impacto en la lucha contra la pobreza regional y a la vez en la superación de la crisis de alimentos, pero esto solo va a ser tangible cuando convirtamos a la agricultura en una prioridad.
Preguntas de discusión:
¿Cuál debe ser el rol de la agricultura y los pequeños productores agrícolas en la actual crisis de los alimentos?
¿Qué estrategias deben seguir los tomadores de decisiones para lograr el fortalecimiento de los pequeños productores y así posibilitar que se integren efectivamente a la producción nacional?
Aquiles Rojas es un pequeño agricultor de la comunidad de Guácimo, en Costa Rica. Cultiva maíz y frijoles en su pequeña parcela, pero no tiene recursos para comprar fertilizantes, sus herramientas más sofisticadas son una pala y un azadón y la mitad de sus cosechas se pierden cada año por problemas de drenaje en el terreno e inundaciones del Río Parismina. “Aunque quiero producir más, en estas condiciones es muy difícil” comentaba recientemente el agricultor “A nosotros nos tienen olvidados”. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, esto podría cambiar. El precio de los alimentos ha aumentado vertiginosamente en los últimos años y ante este aumento los países centroamericanos analizan estrategias para fortalecer su producción agrícola y así depender menos de la importación de alimentos básicos.
El aumento en los precios de los alimentos acrecienta el riesgo de un incremento en los niveles de pobreza en Centroamérica. Los commodities agrícolas a nivel mundial aumentaron sus precios en el 2007 de forma pronunciada pero el aumento ha sido mayor durante el 2008. De junio del 2007 a junio del 2008 el índice de precios de alimentos de la FAO aumentó un 44% y esa entidad pronostica que durante los próximos años los precios de los alimentos a nivel mundial se mantendrán en niveles superiores a los observados entre 1985 y el 2007 (1% a 51%, dependiendo del producto).
De acuerdo a un estudio de la CEPAL, un aumento simulado del 15% en el promedio de los precios de los alimentos en el 2008 (ceteris paribus) ocasionaría un incremento de 1.1 millones del total de personas pobres y de 2 millones de personas con pobreza extrema en el Istmo centroamericano. Por otra parte, el 20% más pobre de la población centroamericana dedica el 58% de su consumo total a la compra de alimentos, por lo que también se produciría un aumento de la desigualdad de los ingresos debido a que las personas pobres tienen poca capacidad para absorber los efectos de los precios y dedican la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos básicos para su supervivencia.
Esta crisis de los alimentos ha provocado que se replanteen las estrategias de desarrollo económico de los países centroamericanos. Durante muchos años algunos economistas liberales han disuadido a los países pobres de la idea de invertir demasiado en agricultura, que ha sido vista más como un problema que como una solución en la lucha contra la pobreza. Estos expertos creen que la razón de la pobreza de miles de millones de personas está relacionada con que estas personas estén atadas a la agricultura de subsistencia. Hoy, el incremento en la productividad agrícola de estas naciones pobres es vista cada vez más como una vía al mediano y largo plazo para mitigar el efecto de este problema y así evitar que la región retroceda en el campo de la pobreza. La capacidad de respuesta que el sector agropecuario tenga ante esta crisis de alimentos será trascendental en los países de Centroamérica. Este sector constituye uno de los principales motores de la economía regional ya que representa el 21% del PIB y el 36% de las exportaciones, además de gran parte del empleo de estos países.
Los países centroamericanos deben realizar inversiones en investigación, educación e infraestructura rural, servicios para la agricultura y en la creación de mercados eficientes y accesibles para los pequeños productores. Los programas gubernamentales ya comienzan a dirigirse al apoyo de los agricultores locales. Un ejemplo de esto es el Plan Nacional de Alimentos del gobierno de Costa Rica, el cual busca impulsar la agricultura nacional incentivando la producción de granos básicos. A nivel centroamericano recientemente se acordaron nuevas iniciativas para hacer frente al problema, tal es el caso del Plan de Emergencia para Incrementar la Producción y Productividad de granos básicos en Centroamérica, respaldado en la XXXII reunión ordinaria de jefes de estado y de gobierno de los países del Sistema de Integración Centroamericano (SICA). Este plan busca contribuir al autoabastecimiento regional, reducir la dependencia de las importaciones y permitir a la población más pobre de la región el acceso a los alimentos.
Pequeños productores como Aquiles comienzan ahora a ser vistos con otro prisma en las economías de los países centroamericanos. Requieren oportunidades y condiciones que les permitan ser más productivos y que a la vez aseguren el abastecimiento de alimentos a precios accesibles. El logro de este objetivo tendrá un importante impacto en la lucha contra la pobreza regional y a la vez en la superación de la crisis de alimentos, pero esto solo va a ser tangible cuando convirtamos a la agricultura en una prioridad.
Preguntas de discusión:
¿Cuál debe ser el rol de la agricultura y los pequeños productores agrícolas en la actual crisis de los alimentos?
¿Qué estrategias deben seguir los tomadores de decisiones para lograr el fortalecimiento de los pequeños productores y así posibilitar que se integren efectivamente a la producción nacional?
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*Este es un resumen del caso original titulado “Convirtiendo la agricultura en una prioridad”, el cual se puede leer en: MURILLO, J.V. Convirtiendo la agricultura en una prioridad. INCAE Business Review. Septiembre-Diciembre 2008, vol. 1, no. 6. p. 1-7.

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