jueves, 5 de julio de 2012

Desde hoy


Desde hoy
puedo ser aquel que soy.
Si acaso no lo fui antes,
quiero serlo desde hoy.
No necesito las fechas
que el calendario inventó
ni las congeladas lágrimas
de un final junto al portón
ni los dolores que nacen
entre lomo y varejón.

Desde hoy
comparto la decisión
de mis palabras talladas
en un viejo pizarrón
—pero quiero en estos signos
sobrevivir la estación—
con mis diseños soñados
a mitad la construcción
y el risible itinerario,
ya perdido el peatón,
en un camino ensanchado
sin saber la dirección,
sin que permitan las nubes
mirar el astro mayor.

Desde hoy
lucharé con el sol.
No me ciega su brillo;
lo conozco mejor.
Se sorprende vencido
por su despertador.
Buscaré por un siglo
conocer su primor.

Desde hoy
me declaro señor
del pasado rendido
a los pies del honor.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
No lo sé, profesor.
Si los aires se oponen
a mi nuevo vector,
le renuncio al destino
prefiriendo el valor.

Desde hoy
no sabré adonde voy
pero sí los caminos
que transito mejor.
Puede serme arriesgado
comprender dónde estoy.
Yo preciso intentarlo;
suponer es peor.
Le dedico un segundo
encendiendo el motor.

Desde hoy
miraré al interior.
Cambiaré los sonidos
de mi viejo tambor.
Viviré como pienso,
pensará el soñador,
soñará el que recuerda
que nació por amor.

Cristino Alberto Gómez

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Para Escapar


Para escapar
hay mil rutas y una sola Terminal,
una vida, mil caminos y un final…
sin excusas, sólo quieres escapar.

Para escapar
no requieres explicarme a dónde vas,
si regresas o es difícil retornar,
pues sentimos que tú quieres escapar.

Para escapar,
todo el tiempo tú lo tienes y algo más:
tú me tienes si te puedo encaminar,
y mis brazos cuando quieras descansar,
porque es cierto: sólo quieres escapar.

Al escapar
tú me dejas el silencio y un lugar,
miles horas de mi espera sin final
y el recuerdo: ese nunca va a escapar.

Para escapar
tú me dices un destino al que quizás
llegarías y una vez la vuelta atrás
reparando en que querías escapar.

Al escapar,
olvidaste los caminos de llegar
a este sitio donde vimos rebrotar
como espiga este amor que crece más.
A mi lado sólo existe soledad,
y te espera para entonces escapar.

Cristino Alberto Gómez
21 de noviembre del 2009